¿Qué es la Cuaresma? ¿Por qué es importante en la pastoral juvenil?
La Cuaresma son los 40 días de preparación previos a la fiesta de Pascua, comienza con el miércoles de ceniza y termina con la Semana Santa, es importante que incluyamos la Cuaresma en la programación de nuestra pastoral para jóvenes.
La resurrección y muerte de Jesús es el acontecimiento fundamental de la fe de los cristianos. Es la celebración más importante, los días de la Semana Santa y Domingo de Pascua o resurrección.
El tiempo de cuaresma es un tiempo privilegiado para mirar hacia dentro y tratar de reconocer esas cosas que nos alejan o nos acercan a Dios.
La Cuaresma es un tiempo en el que se nos permite revisar nuestro corazón, despojarnos de lo superficial y descubrir lo esencial de nuestra fe.
El Mensaje de Papa León XIV para la Cuaresma 2026, con el tema “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”.
En esta Cuaresma, el Papa León XIV nos invita en primer lugar a pedir “la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados” y permita "dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él”.
“Nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común”, señala el Santo Padre.
Además, el Papa ha alentado a pedir “abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo”.
“Comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor”, ha escrito.
La Cuaresma no es un tiempo triste ni una lista de sacrificios vacíos. Es una invitación amorosa de Dios para volver a lo esencial, para detenernos en medio del ruido y escuchar su voz que nos dice: “Vuelvan a mí de todo corazón” (Joel 2,12).
Cada año, este tiempo nos recuerda que la ceniza que recibimos no es un gesto mágico; es un signo que nos confronta con nuestra fragilidad y, al mismo tiempo, con la esperanza. Nos recuerda que necesitamos conversión, pero también que Dios nunca se cansa de esperarnos.
Jesús pasó cuarenta días en el desierto para reencontrarse con el Padre y reafirmar el sentido de su misión. Allí nos enseñó que “no solo de pan vive el hombre” (Mateo 4,4), sino de una relación viva con Dios. La Cuaresma nos invita a entrar en ese desierto interior para revisar qué nos sostiene, qué nos distrae y qué nos aleja del amor.
El Papa Francisco nos decía que la conversión no es un maquillaje espiritual, sino un cambio real del corazón, que se expresa en la oración sincera y en la caridad. Orar nos devuelve a Dios; ayunar nos ayuda a no vivir esclavos de lo superficial; compartir nos abre al prójimo, especialmente al que sufre.
Escucha y ayuno
Asimismo, el Santo Padre León XIV ha destacado la importancia de dar espacio “la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro”.
Mientras que, refiriendose al ayuno, el Papa León XIV explicó que " constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios” por lo que es importante “mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.”.
“El ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana”, agregó.
Desarmar el lenguaje
Por último, el Santo Padre invita en esta Cuaresma a "desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias”.
“Esforcémonos por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz”, alentó.
Ya estamos en Cuaresma y seguramente tienes algún propósito concreto que cumplir, alguna forma de hacer ayuno, dar limosna o crecer en la oración. Si eres joven como yo, probablemente tengas varios y quieras hacerlos con ganas cambiarte a ti y cambiar al mundo. Sin embargo, siempre corres el riesgo de pensar que vas a hacer lo mismo de todos los años, de que este tiempo de conversión se convierta en un sacrificio vacío, de que el ruido del mundo se sobreponga. Y para que eso no te pase y puedas vivir un cambio real, te invito a pensar ¿Qué hizo Cristo cuando tuvo que estar cuarenta días en ayuno y oración?
“Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para que el diablo lo pusiera a prueba. Después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, sintió hambre.” (Mt. 4, 1); “Enseguida el Espíritu lo llevó al desierto, donde fue estuvo cuarenta días y fue tentado por Satanás. Vivía entre las fieras, y los ángeles lo servían” (Mc. 4, 12-13); “Jesús, lleno de Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y era conducido por el Espíritu en el desierto” (Lc. 4, 1). En todos estos pasajes hay un detalle que puede pasarte desapercibido, pero que puede ser la clave para vivir mejor está Cuaresma: el Espíritu lo llevó al desierto.
Ponte en contexto. Jesús acaba de ser bautizado en el Jordán y antes de empezar a predicar, decide caminar varios kilómetros para ir al desierto. Puede que imagines un desierto con grandes dunas de arena, sin embargo, el desierto al que fue no es así. Es una enorme serie de montañas rocosas, que en lugar de tener arena están formadas de pequeñas piedras. Desde arriba de cada montaña se puede observar un desierto que parece no tener final, para donde se mire solo hay más rocas. Además, hay un silencio sepulcral, que solamente se interrumpe cuando se escucha la brisa. Retirarte ahí, a ese lugar, es lo que puede hacer la diferencia para ti esta Cuaresma.
El Espíritu te llama a ir al desierto interior, para mirar hacia dentro y tratar de reconocer esas cosas que nos alejan o nos acercan a Dios.. Y te llama especialmente a ti, joven que estás más inmerso en el barullo del mundo. Pero no te digo que vayas a comprar un boleto de avión a Israel para ir al desierto, sino que vayas al desierto en tu corazón, porque el contexto de nuestro corazón importa mucho para llevar bien nuestro propósito de Cuaresma.
https://www.iuvenes.org/cuaresma-para-mantener-un-corazon-joven/
https://pastoraladolescentes.org/wp-content/uploads/2025/02/Cuaresma-2025.pdf
https://pastoraladolescentes.org/wp-content/uploads/2026/01/GUIA-FEBRERO-2026.pdf
https://www.humandevelopment.va/es/news/2026/cuaresma-2026-mensaje-de-papa-leon-xiv.html
https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/messages/lent/documents/20260205-messaggio-quaresima.html
https://arquimediosgdl.org.mx/en-cuaresma-los-jovenes-pueden-encontrar-a-cristo-y-su-vocacion/






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