Santa Gema Galgani
Santa Gema Humberta María Galgani nació en 1878 en Camigliano, municipio de Capannori, provincia de Lucca. Su familia era acomodada, con posesiones y tierras, pero su padre lo perdió todo tras la prematura muerte de su esposa, madre de Gema, que falleció de tisis en 1886. Parece que fue precisamente con ocasión de la muerte de su madre cuando Gema escuchó por primera vez la voz interior que más tarde la acompañaría a lo largo de toda su vida, preguntándole si podía llevarse a su madre con ella. La niña, que entonces tenía siete años, se vio obligada a renunciar a todas las comodidades a las que estaba acostumbrada y a trasladarse con su padre y sus numerosos hermanos a una modesta vivienda. Fue durante sus estudios en las Hermanas Oblatas del Espíritu Santo cuando Gema empezó a sentir cada vez más el apego y la cercanía a Dios en su interior, y conoció a muchas personalidades religiosas que alimentaron su fe, como Monseñor Juan Volpi, que se convertiría en su guía espiritual y confesor. Sor Camila Vagliensi y Julia Sestini la impulsaron a profundizar y meditar en los dolores sufridos por Jesús durante la Pasión y a ejercitarse en la humildad y la penitencia. Sin embargo, Gema, debido a su mala salud, nunca fue admitida en el convento, a pesar de su ardiente deseo.
Santa Gema Galgani vivió una vida marcada por la enfermedad y el dolor, pero también por una profunda vida espiritual y mística que la llevó a unirse a Cristo y a recibir los estigmas. Esta fe le permitió sobrellevar sus sufrimientos y la convirtió en patrona de varios grupos, incluyendo a los farmacéuticos, jóvenes y estudiantes enfermos.
El 11 de abril, la Iglesia celebra la memoria litúrgica de Santa Gema Galgani, mística y vidente que murió con sólo 25 años, beatificada en 1933 y canonizada en 1940 por el Papa Pío XII. La archidiócesis de Lucca, la ciudad donde la joven vivió su corta vida, y la orden Pasionista, a la que siempre estuvo unida, celebran en cambio su memoria el 16 de mayo.
Santa Gema Galgani fue una mística y religiosa italiana que vivió a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Nació en Camigliano, cerca de Lucca, en Toscana, el 12 de marzo de 1878, y falleció en Lucca el 11 de abril de 1903.
Desde su infancia, Santa Gema mostró una gran devoción religiosa y un gran amor por Jesucristo. A los 21 años, se unió a la Orden de las Passionistas, y dedicó su vida a la oración, la penitencia y el servicio a los necesitados.
Santa Gema es conocida por sus visiones, en las que hablaba con Jesús, la Virgen María y su ángel de la guarda. También recibió los estigmas, las marcas físicas de las heridas de Cristo en la cruz, en su cuerpo. Estas heridas la llevaron a una profunda unión con la Pasión de Cristo, y le permitieron ofrecer su sufrimiento como una ofrenda a Dios por la salvación de las almas.
A pesar de su corta vida, Santa Gema tuvo una gran influencia en la espiritualidad católica, y es venerada como una santa por la Iglesia Católica.
Gema Galgani fue golpeada por el sufrimiento desde temprana edad: sólo tenía 7 años cuando su madre murió. Pero la familia fue golpeada por otros duelos: la muerte de su hermano Gino, seminarista, y luego la de su padre. Los hermanos Galgani terminaron en quiebra y Gema fue acogida por una tía. Incluso su propia existencia estuvo marcada por la enfermedad: osteítis en las vértebras lumbares y otitis mastoidea. Permaneció en una cama semiparalizada durante varios meses. Momento en el que leyó la biografía de San Gabriel de los Dolorosos, de la que quedó muy impresionada. Luego invocó a Santa María Margarita Alacoque y después de una novena se recuperó. Era el 1899.
Cierto día, Santa Gemma recibió un libro sobre San Gabriel de la Dolorosa. El demonio la tentaba con el desaliento y le decía que si le hacía caso, la curaría. Cuando estaba por sucumbir, ella acudió al gran San Gabriel de la Dolorosa y se puso a leer el libro. Se quedó tan maravillada del religioso que estos dos santos se volvieron grandes amigos.
San Gabriel, santo de la congregación de los Pasionistas y patrono de la juventud, se le apareció y le dijo: “Ya ves qué agradable ha sido tu sacrificio. He venido yo mismo a verte. Procura ser buena y volveré”.
En el libro San Gabriel de la Dolorosa, taumaturgo de Dios del P. Ángel Peña, se recogen algunos escritos de Santa Gemma. Ella contó que “el diablo me daba con la cabeza en el suelo”, tanto así que gritó: “Cohermano Gabriel, ayúdame”. El santo se presentó junto a San Pablo de la Cruz, fundador de los pasionistas, y el enemigo huyó espantado.
En otra oportunidad, el maligno se puso a apalearla, pero gracias a la intervención de San Pablo de la Cruz el demonio la dejó.
En una carta a Mons. Giovanni Volpi, obispo italiano y su confesor, ella le precisó lo que hacían Cristo y los santos. “El diablo me hace sufrir mucho, terminando por vencerle Jesús o bien san Pablo (de la Cruz) o el cohermano Gabriel. Siempre son estos tres. ¡Si viera cómo escapa apenas se presenta alguno de ellos!”, decía.
La santa contó que al parecer San Gabriel le consiguió de Jesús la gracia de recibir los ataques del diablo “sólo por la noche”.
Cierta vez, el maligno la atormentó con el recuerdo de un pecado, perdonado por el Señor, que cometió hace años y la arrastraba por el suelo. Cuando quedó tendida en el piso, invocó a Cristo, quien llegó junto a San Gabriel y le restableció sus fuerzas.
“Otro día, vino el cohermano Gabriel. Me pareció que me ponía una mano en la cabeza y me hacía repetir tres veces (De las insidias del diablo, líbranos, Señor). Lo dije... Me pareció que me bendecía y me dejó”, escribió Santa Gema Galgani, quien murió en la paz del Señor con tan sólo 25 años de edad.
Gemma Galgani fue una santa que anhelaba dar a conocer a los demás la gran misericordia de Nuestro Señor. En su diario escribió: "Corramos a Jesús, Corazón de Amor, Corazón lleno de ternura. Pidámosle a Jesús que nos dé las riquezas de su amor puro: respirar sólo por amor, vivir sólo por amor...."
La esperanza de Santa Gema era que, al encontrarse con la misericordia de Cristo, la gente se apartaría de sus pecados y se acercaría a la cruz. - la cruz sobre la que Gemma pasó la mayor parte de su vida meditando.
La oración de santa Gemma de Galgani para Cristo
Aquí me tenéis postrada a vuestros Pies Santísimos,
mi querido Jesús, para manifestaros en cada instante
mi reconocimiento y gratitud por tantos y tan contínuos favores
como me habéis otorgado y que todavía queréis concederme.
Cuántas veces os he invocado, ¡oh Jesús!,
me habéis dejado siempre satisfecha;
he recurrido a menudo a vos,
y siempre me habéis consolado .
¿Cómo podré expresaros mis sentimientos amado Jesús?
Os doy gracias… pero otra gracia quiero de Vos.
¡Oh, Dios mío! , si es de vuestro agrado…
(Aquí se manifiesta la gracia que se desea conseguir).
Si no fuérais Todopoderoso no os haría esta súplica .
¡Oh Jesús!, tened piedad de mí.
Hagase en todo vuestra santísima Voluntad.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


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