La solemnidad de la Epifanía del Señor

Epifanía en griego significa "manifestación". En Occidente recordamos la visita de los Reyes Magos: a través de este acontecimiento, el Señor se "manifiesta" a los paganos, y por lo tanto, al mundo. En esta fiesta, es decir la solemnidad de la Epifanía del Señor, la Iglesia celebra la manifestación (epifanía) de Cristo a las Naciones (gentiles) en las personas de los Reyes Magos. En tiempos anteriores, esta fiesta combinó otras dos manifestaciones, la que tuvo lugar en el Bautismo del Señor, y la que tuvo lugar en Caná en la fiesta de bodas. Esta sigue siendo la costumbre en el cristianismo oriental.


Aunque la fecha de la Epifanía en el Calendario General de la Iglesia es el 6 de enero, en los Estados Unidos, México y algunos otros países se celebra el domingo después del 1 de enero, es decir,  aunque la fecha oficial es el 6 de enero, en México se traslada la celebración al domingo  4 de enero en la liturgia este 2026, para que todos los fieles y más católicos podamos participar en la misa.

¡Levántate y resplandece, Jerusalén porque llega tu luz! Recordemos que la Epifanía nos enseña que Jesús es Luz y Salvador para todos, como lo reconocieron los Reyes Magos al adorarlo.

Por lo tanto, en 2026 la Solemnidad de la Epifanía es el domingo, 4 de enero.

¿Dónde está la Epifanía en la Biblia?

En el Nuevo Testamento, Mateo 2: 1-12 dice:

Cuando Jesús nació en Belén de Judea en los días del rey Herodes, he aquí, unos sabios del Oriente vinieron a Jerusalén y dijeron: “¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? Porque hemos visto su estrella en el oriente y hemos venido a adorarlo ". Cuando el rey Herodes oyó esto, se turbó, y toda Jerusalén con él; y reuniendo a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Le dijeron: “En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:

“Y tú, Belén, tierra de Judá, no, no eres la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti vendrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.”

Entonces Herodes llamó a los sabios en secreto y averiguó por ellos a qué hora había aparecido la estrella; y los envió a Belén, diciendo: "Vayan y busquen con diligencia al niño, y cuando lo encuentren, tráiganme noticias para que yo también vaya y lo adore". Cuando oyeron al rey, se fueron; y he aquí, la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella, se regocijaron sobremanera con gran gozo; y entrando en la casa vieron al niño con María su madre, y se postraron y lo adoraron. Luego, abriendo sus tesoros, le ofrecieron regalos, oro, incienso y mirra. Y advertidos en un sueño de que no regresaran a Herodes, partieron a su propio país por otro camino.


Mateo presenta a los Magos de Oriente, y en su relato podemos entender que postrarnos ante Dios requiere de dos actitudes previas como saber mirar y saber caminar, es decir, una búsqueda sincera y una transformación de vida o cambio de rumbo. Aquellos hombres sabían mirar el cielo y entender las señales, algunos dicen que tal vez eran astrólogos; fueran o no astrólogos, observaban el cielo en actitud de búsqueda, con deseos de encontrar una señal, pero además de saber mirar, los Magos estaban dispuestos a caminar, desde tierra lejanas, es decir transformar su perspectiva de la vida, camniar desde tierras lejanas dispuestos hacia Jerusalén y su paso no era distraído, ni andaban desorientados, segúan con presición su estrella, su señal.


Primera lectura
Lectura del libro de Isaías 60, 1-6
¡Levántate y resplandece, Jerusalén,
porque llega tu luz;
la gloria del Señor amanece sobre ti!

Las tinieblas cubren la tierra,
la oscuridad los pueblos,
pero sobre ti amanecerá el Señor,
y su gloria se verá sobre ti.

Caminarán los pueblos a tu luz,
los reyes al resplandor de tu aurora.

Levanta la vista en torno, mira:
todos esos se han reunido, vienen hacia ti;
llegan tus hijos desde lejos,
a tus hijas las traen en brazos.

Entonces lo verás, y estarás radiante;
tu corazón se asombrará, se ensanchará,
porque la opulencia del mar se vuelca sobre ti,
y a ti llegan las riquezas de los pueblos.

Te cubrirá una multitud de camellos,
dromedarios de Madián y de Efá.
Todos los de Saba llegan trayendo oro e incienso,
y proclaman las alabanzas del Señor.


"Hoy los Reyes Magos miran con profundo asombro lo que ven: cielo en la tierra, tierra en el cielo, hombre en Dios, Dios en el hombre, aquel que todo el universo no puede contener ahora encerrado en un cuerpo diminuto. Al mirar, creen y no cuestionan, como sus dones simbólicos dan testimonio: incienso para Dios, oro para un rey, mirra para quien va a morir." — San Pedro Crisólogo

¿Cuál es el significado de la Epifanía en el cristianismo?
El Catecismo de la Iglesia Católica (párrafo 528) dice:

La Epifanía es la manifestación de Jesús como Mesías de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo. Con el bautismo de Jesús en el Jordán y las bodas de Caná, la Epifanía celebra la adoración de Jesús por unos “magos” venidos de Oriente. En estos “magos”, representantes de religiones paganas de pueblos vecinos, el Evangelio ve las primicias de las naciones que acogen, por la Encarnación, la Buena Nueva de la salvación. La llegada de los magos a Jerusalén para “rendir homenaje al rey de los judíos” muestra que buscan en Israel, a la luz mesiánica de la estrella de David, al que será el rey de las naciones. Su venida significa que los gentiles no pueden descubrir a Jesús y adorarle como Hijo de Dios y Salvador del mundo sino volviéndose hacia los judíos y recibiendo de ellos su promesa mesiánica tal como está contenida en el Antiguo Testamento. La Epifanía manifiesta que “la multitud de los gentiles entra en la familia de los patriarcas” y adquiere “la dignidad del pueblo elegido de Israel”.



"¿Cómo entonces, dime, la estrella señaló un lugar tan confinado, sólo el espacio de un pesebre y cobertizo, a menos que dejara esa altura y bajara, y se parara sobre la cabeza misma del niño pequeño? Y en esto el evangelista estaba insinuando cuando dijo: 'Lo, la estrella fue delante de ellos, hasta que llegó y se paró sobre dónde estaba el niño'. - San Juan Crisóstomo



La Epifanía manifiesta a Jesús y a los corazones
La Epifanía no sólo manifiesta a Jesús, el Hijo de Dios, sino que revela los corazones, mostrando que el Salvador puede ser acogido (como hicieron los pastores y los Magos) y también rechazado (Herodes). En cada uno de nosotros hay una parte que es como los Reyes Magos y otra que es como Herodes: hay una parte de nosotros que siempre está dispuesta a ponerse en camino, a conocer y comprender, a crecer y mejorar, a superarse; pero también hay un Herodes que siempre está dispuesto a destruir los sueños y las esperanzas. Un Herodes siempre dispuesto a hacer una "masacre" de todo nuestro deseo de bien, de belleza, de justicia, que no acepta que encontremos al Niño capaz de cambiarnos la vida. Unos Reyes Magos que nos enseñan que la vida es un viaje que pide ser vivido como Jesús, y un Herodes que nos engaña y halaga diciendo que el éxito y el poder son lo único que vale.

Los regalos
El oro y el incienso recuerdan los regalos de la reina de Saba a Salomón, una referencia que también encontramos en el salmo. Con el oro reconocemos la realeza de Jesús, con el incienso su divinidad, con la mirra su humanidad, considerando que es una sustancia empleada, entre otras cosas, para embalsamar los cuerpos de los muertos. La luz de la estrella lleva siempre a un acto de adoración, a un postrarse ante el misterio que se ha hecho cercano. Lleva a dar, pero aún más a darse a sí mismo. Es precisamente el "darse" lo que impide a muchos dejarse atraer por Jesús, lo que lleva a muchos a temer perder posiciones, comodidades, seguridad, privilegios y lo que les impide cambiar de vida y convertirse.





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