Kerigma, ¿qué es? acercamento de un joven católico
El Kerigma es vital para la fe católica, por ello conocer su significado, comprenderlo y llevarlo a la práctica es fundamental en nuestra vida espiritual. La palabra “kerigma” tiene su origen en el griego clásico y se encuentra en el Nuevo Testamento griego. Es el primer anunció, la palabra Kerygma es un sustantivo, derivado del verbo griego keryssein, que significa ‘anuncio’; algunos autores mencionan que proviene del verbo griego “kerusso”, que significa “proclamar” o “predicar”, y su sustantivo correspondiente es “kērugma”, que se refiere al mensaje o contenido de lo que se proclama, además indicaba o indica una noticia de carácter público y generalmente vinculante.
El término se utiliza en el contexto cristiano para referirse a la proclamación del Evangelio de Jesucristo, es decir, la enseñanza central del cristianismo sobre la vida, muerte y resurrección de Jesucristo, así como sobre la salvación que ofrece a la humanidad a través de la fe en Él.
El kerigma, entonces, es la proclamación o el anuncio de algo. Como hemos dicho, el kerigma es el mensaje básico del Evangelio, el núcleo de la Buena Noticia. ¡Cristo es nuestro Salvador! El kerigma no solo es la proclamación del mero hecho histórico de la vida, muerte y Resurrección de Jesús como Señor y Mesías; es también una proclamación de lo que significa para cada uno de nosotros.
El kerigma tiene que ver con la revelación divina, la cual encontramos en las sagradas escrituras, donde se menciona que Dios quiso darse a conocer al hombre, desde el origen de la creación a tráves de hechos y palabras que llamamos Revelación Divina. La palabra re-velar quiere decir quitar el velo, descubrir lo oculto, por lo tanto la Revelación Divina es la manifestación amorosa que Dios hace de sí mismo y de su ministerio en orden a nuestra salvación, la auto-manifestación de Dios en Cristo que nos ofrece la vida divina, la comunicación desinteresada y gratuita del Señor con todos nosotros, es decir Dios se hace cercano.
El kerigma puede entenderse acertadamente como el resumen del Evangelio; y, como tal, siempre merece un estudio más profundo, especialmente en una época en que el catolicismo está en decadencia en muchos lugares. La comprensión del kerigma es esencial por dos razones. Primero, la pregunta, “¿Cuál es la Buena Noticia de Jesucristo?” tiene, obviamente, importancia. En el Evangelio según San Marcos, las primeras palabras de Jesús son, «El tiempo se ha cumplido, decía, y el reino de Dios se ha acercado; arrepiéntanse y crean en el evangelio» Mc 1,15 . Sus primeras indicaciones son de arrepentirnos de nuestros pecados y creer en el Evangelio, en la Buena Noticia.Claramente, éste es un asunto de suprema importancia; y, por lo tanto, es esencial que tengamos una comprensión clara de la naturaleza del Evangelio. La segunda razón por la que el kerigma es tema esencial se relaciona estrechamente con la primera. Considerando lo importante que es el Evangelio para nuestra fe cristiana y nuestra vida como sus discípulos, esta segunda razón es conocer el contenido auténtico de los Evangelios, y saber que es una Buena Noticia.
La buena noticia es la alegría del Evangelio que llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. en este sentido, la proclamación de la Buena Nueva, es el anuncio del Kerigma, que profundiza en el anuncio de la salvación. Es decir que somos hombres y mujeres salvos y salvas, es decir, salvados y salvadas por Jesús.
El kérygma es Cristo Jesús en cuanto Mesías muerto y resucitado para salvación de todos y en cuanto promesa cumplida por el Padre y anunciada por los profetas del AT, 1 Cor 1,21: el mensaje exige la adhesión de fe, instaura la salvación e inaugura procesos de conversión, aunque el mensaje le parezca a muchos una locura, pues no es un discurso por sobre todo sabio y persuasivo, que funde su efectividad en la retórica del heraldo, sino en el poder del Espíritu; la fe cristiana no estriba «en sabiduría de hombres, sino en la fuerza de Dios».
El contenido distintivo del kérygma es la resurrección de Cristo Jesús, pues si Cristo no ha resucitado ningún mensaje cristiano ni ninguna adhesión de fe tienen sentido y el heraldo no sería más que un falso testigo (1 Cor 15,14-15).
El heraldo recibe la autoridad de parte de Dios para manifestar su palabra mediante el mensaje que debe predicar y así llevar a los elegidos de Dios a la fe y al conocimiento de la verdad (Tit 1,3).


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