Virgen de Fátima: historia y apariciones

Las apariciones de Fátima sucedieron en la pequeña ciudad de Fátima (Portugal), en el año de 1917. De hecho, fueron tres partorcitos quienes tuvieron el privilegio de ver a la Virgen de Fátima venir a dar un mensaje al mundo. El mensaje de Fátima hace un llamado a la oración y demanda específicamente la devoción a la Virgen. 
La fiesta de Nuestra Señora de Fátima se celebra el 13 de mayo, y se prepara con la novena a Nuestra Señora de Fátima. 



El 13 de mayo es la fiesta de la Virgen de Fátima, la aparición aprobada por la Santa Sede más famosa del siglo XX, particularmente por el tercer secreto que María reveló a los tres pastorcitos en la Cova da Iria (Portugal) y fue transcrito por Sor Lucía el 3 de enero de 1944.
Millones de creyentes en todo el mundo tienen una gran devoción a la Virgen María en su advocación de Fátima, una de las más importantes en la Iglesia Católica. Pero, ¿quién es la Virgen de Fátima y por qué tiene tantos devotos?

La historia de las apariciones de la Virgen María en Fátima, Portugal, se remonta al año 1917, cuando tres niños pastores, Lucía dos Santos y sus primos Francisco y Jacinta Marto, vieron en seis ocasiones a la Virgen María. Durante esos encuentros, la Virgen de Fátima les dio varios mensajes, que conocerás más adelante.
La aprobación de estas apariciones por parte de la Iglesia Católica no fue inmediata, a pesar de que hubo miles de testigos que presenciaron el llamado milagro de “La danza del sol”, el 13 de octubre de 1917, que ella lo había anunciado.
La Iglesia Católica realizó una amplia investigación de aquellos hechos. Primero se analizó si había alguna contradicción teológica en los mensajes que la Virgen María había dado a los tres pastores videntes. No encontraron contradicción alguna.
Después se incluyó el testimonio de algunos testigos presenciales del llamado milagro de “La danza del sol”, pero fue hasta el 28 de abril de 1919 cuando inició la construcción de la Capilla de las Apariciones.


El 13 de octubre de 1923 se permitió realizar la primera Misa en ese lugar, al cual llegan cada año millones de peregrinos.

Primera aparición
La primera aparición de la Virgen de Fátima ocurrió el 13 de mayo de 1917 en Fátima, un pequeño pueblo en Portugal. Tres niños pastores llamados Lucía dos Santos, de 10 años, y sus primos Francisco y Jacinta Marto, de 9 y 7 años respectivamente, afirmaron haber presenciado una aparición de la Virgen María en la Cova da Iria, un lugar cercano al pueblo.

Durante esa aparición, la Virgen les pidió que regresaran al mismo lugar durante los siguientes cinco meses, el día 13 de cada mes; durante estas apariciones la Virgen transmitió mensajes a los niños, incluyendo la importancia de rezar el rosario, el arrepentimiento y la penitencia, así como la predicción de futuros eventos, como la Segunda Guerra Mundial.
Segunda aparición
La segunda aparición de la Virgen de Fátima ocurrió el 13 de junio de 1917, un mes después de la primera aparición. En esta ocasión, los tres niños pastores, Lucía dos Santos, Francisco y Jacinta Marto, volvieron a la Cova da Iria como la Virgen les había pedido.
Durante esta aparición, la Virgen les reveló secretos a los niños. Lucía recibió una visión del Infierno y los sufrimientos que experimentan las almas. También les habló sobre la importancia de la devoción al Inmaculado Corazón de María y la necesidad de oración y sacrificio para salvar a las almas y obtener la paz en el mundo.
La Virgen también hizo una petición especial a los niños, pidiéndoles que rezaran el rosario todos los días por la paz y la conversión de los pecadores. Además, les anunció que Francisco y Jacinta morirían pronto, pero que Lucía viviría más tiempo para dar a conocer la devoción al Inmaculado Corazón de María.
La segunda aparición de la Virgen de Fátima reafirmó el mensaje de la primera aparición y profundizó en la importancia de la oración y el sacrificio. Estas apariciones continúan siendo objeto de devoción y peregrinación para los católicos, y la Virgen de Fátima es considerada una figura significativa en la historia y la espiritualidad católica.
El 13 de junio se congregaron unas decenas de personas. Vieron señales milagrosas, aunque no vieron ni escucharon nada, salvo las palabras que Lucía dirigía a la Virgen.

13 de julio de 1917: Durante la tercer aparición, la Virgen de Fátima confía a los niños tres secretos, que incluyen visiones del infierno, la necesidad de la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María y la predicción de la Segunda Guerra Mundial, así como el martirio de un Pontífice.

19 de agosto de 1917: La Virgen de Fátima no aparece el día 13 debido a que los niños fueron secuestrados por las autoridades civiles. En cambio, se les aparece el 19 de agosto, pidiendo que se construya una capilla en el lugar de las apariciones.

13 de septiembre de 1917: Durante esta aparición, la Virgen de Fátima renueva su solicitud de rezar el rosario todos los días y continúa instando a la penitencia y a la conversión. También promete un milagro para el próximo mes.

13 de octubre de 1917: En la última aparición, presenciada por miles de personas, la Virgen realiza el famoso milagro de “La danza del sol”, donde el sol baila en el cielo. También reitera la importancia del rezo del rosario y se identifica a sí misma como la “Señora del Rosario”.

Estas apariciones y los mensajes asociados han tenido un profundo impacto en la fe católica y continúan atrayendo peregrinos y devotos a Fátima, Portugal, hasta el día de hoy.




Oración de consagración a la virgen de Fátima

Oh Virgen Santísima, vos os aparecisteis repetidas veces a los niños; yo también quisiera veros, oír vuestra voz y deciros: madre mía, llevadme al cielo. Confiando en vuestro amor, os pido me alcancéis de vuestro hijo Jesús una fe viva, inteligencia para conocerle y amarle, paciencia y gracia para servirle a Él a mis hermanos, y un día poder unirnos con vos allí en el Cielo.

Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Madre mía también os pido por mis padres, para que vivan unidos en el amor; por mis hermanos, familiares y amigos, para que viviendo unidos en familia un día podamos gozar con vos en la vida eterna.

Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Os pido de un modo especial por la conversión de los pecadores y la paz del mundo; por los niños, para que nunca les falten los auxilios divinos y lo necesario para sus cuerpos, y un día conseguir la vida eterna.

Padre nuestro, Avemaría y Gloria

Oh Madre mía, sé que escucharás, y me conseguirás estas y cuantas gracias te pida, pues las pido por el amor que tienes de tu hijo Jesús. Amén.

¡Madre mía, aquí tienes a tu hijo, sé tú mi madre!

¡Oh dulce corazón de María, sed la salvación mía! Amén.

Oración a la virgen de Fátima por diversas cosas

"¡Oh, nuestra señora de Fátima!

Dulcísima virgen María que depositaste

En todos nosotros mensajes de paz, amor y esperanza.

Tú que cargas sobre tu espalda miles de devotos y que escuchas

Nuestras peticiones con paciencia y esmero.

Hoy acudo ante ti para que puedas socorrerme en estas

Horas de duda en las que solo tú me podrás ayudar.

Permíteme superar esto que estoy atravesando

Y haz que el milagro se apodere de esta situación para que yo,

Con tu agraciado manto, pueda regocijarme

Con los dotes de ser un fiel devoto. Amén.”

Oración a la virgen de Fátima del papa Francisco

Bienaventurada María, virgen de Fátima,

con renovada gratitud por tu presencia maternal

unimos nuestra voz a la de todas las generaciones

que te llaman bienaventurada.

Celebramos en ti las grandes obras de Dios,

que nunca se cansa de inclinarse con misericordia hacia la humanidad,

afligida por el mal y herida por el pecado,

para curarla y salvarla.

Acoge con benevolencia de Madre

el acto de consagración que hoy hacemos con confianza,

ante esta imagen tuya tan querida por nosotros.

Estamos seguros de que cada uno de nosotros es precioso a tus ojos

y que nada de lo que habita en nuestros corazones es ajeno a ti.

Nos dejamos alcanzar por tu dulcísima mirada

y recibimos la consoladora caricia de tu sonrisa.

Custodia nuestra vida entre tus brazos:

bendice y refuerza todo deseo de bien;

reaviva y alimenta la fe;

sostiene e ilumina la esperanza;

suscita y anima la caridad;

guíanos a todos nosotros por el camino de la santidad.

Enséñanos tu mismo amor de predilección

por los pequeños y los pobres,

por los excluidos y los que sufren,

por los pecadores y los extraviados de corazón:

congrega a todos bajo tu protección

y entrégalos a todos a tu dilecto hijo, el Señor nuestro Jesús. Amén.”





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