Santa Margarita María Alacoque

 Margarita María Alacoque nació el 22 de julio de 1647 en la aldea de Hautecour-Verosvres, en la región de Borgoña (Francia).  Era hija del notario Claudio Alacoque y de Filiberta Lamyn, siendo la quinta de siete hermanos. Quedó huérfana de padre hacia los ocho años, lo cual marcó su infancia. Muy joven, mostró inclinación hacia la oración y hacia un deseo profundo de consagración: con apenas cuatro años “prometió” al Señor su castidad perpetua, sin conocer del todo lo que implicaba ese voto.  Durante su adolescencia sufrió una grave enfermedad reumática que la mantuvo en cama varios años, de la cual se recuperó tras su promesa a la Virgen María.


Margarita, entonces, decidió hacerse religiosa, aun cuando no contó con el apoyo de sus familiares. Así, en 1671 fue admitida en la comunidad de La Visitación, fundada por San Francisco de Sales. Entró al convento de Paray-le-Monial. Allí, no todo fue color de rosa para la jovencita, sino que pasó por momentos difíciles, algunos de ellos causados por la dureza de trato de sus superioras o por las personalidades conflictivas de algunas de sus hermanas.

Con todo, se produciría un giro impredecible. El 27 de diciembre de 1673 a Margarita se le apareció por primera vez el Sagrado Corazón de Jesús. Ella había pedido permiso para ir los jueves de 9 a 12 de la noche a rezar ante el Santísimo Sacramento. Se trataba de un gesto de piedad en memoria de las tres horas que Jesús pasó orando y sufriendo en el Huerto de Getsemaní; cuando de pronto, se abrió el sagrario y se descubrió en la presencia del Señor Jesús, en su humanidad y divinidad.

La vida de Margarita María está especialmente marcada por las manifestaciones del Sagrado Corazón de Jesús que ella recibió: la primera gran aparición tuvo lugar el 27 de diciembre de 1673, en la festividad de San Juan Evangelista, en adoración ante el Santísimo Sacramento.  En esta visión, Jesús le mostró un corazón “radiante como el sol, con la adorable herida, rodeado de espinas y coronado por una cruz”, que simboliza su amor hacia la humanidad.Posteriormente, entre 1674 y 1675, continuaron otras apariciones en las que se pedía la instauración de una devoción concreta: comunión frecuente, primer viernes de mes, reparaciones por las ofensas al Corazón de Jesús, y la celebración de su festividad.


Santa Margarita María Alacoque, la conocemos especialmente por la propagación de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, donde ocupa un lugar muy destacado.

Fue una monja francesa que perteneció a la Orden de la Visitación de Santa María.

Esta orden fue fundada por San Francisco de Sales en 1567-1622, para promover el “ejercicio del amor divino” por medio de la visita a los pobres y enfermos, de ahí que sus hermanas reciban el nombre de “visitandinas”; aunque también son conocidas por el nombre de “salesas”, en relación a su fundador.

El mensaje de Margarita María encontró reticencias iniciales dentro de su comunidad y del clero, por su carácter místico y poco habitual en su tiempo. Sin embargo, gracias al apoyo de Claudio de la Colombière (jesuita y confesor de la santa) logró que la devoción se fuese aceptando y extendiendo. Con el paso de los años, la fiesta del Sagrado Corazón fue establecida inicialmente en su comunidad, luego en diversas diócesis de Francia, y ya en el siglo XIX se universalizó en la Iglesia católica. 


Muerte y legado espiritual

Margarita María falleció el 17 de octubre de 1690, con 43 años de edad, tras dieciocho años de vida religiosa.  Su sepulcro se encuentra en el santuario de Paray-le-Monial, lugar que ha atraído a muchos peregrinos motivados por la devoción al Sagrado Corazón. La santidad de su vida y la difusión de su mensaje fueron reconocidas posteriormente: beatificada en 1864 y canonizada en 1920.



Las 12 promesas del Sagrado Corazón

A continuación, se mencionan las 12 promesas del Sagrado Corazón de Jesús:

1. A las almas consagradas a mi Corazón, les daré las gracias necesarias para su estado.

2. Daré la paz a las familias.

3. Las consolaré en todas sus aflicciones.

4. Seré su amparo y refugio seguro durante la vida, y principalmente en la hora de la muerte.

5. Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas.

6. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia.

7. Las almas tibias se harán fervorosas.

8. Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección.

9. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Sagrado Corazón esté expuesta y sea honrada.

10. Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones empedernidos.

11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será borrado de él.

12. A todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes continuos, el amor omnipotente de mi Corazón les concederá la gracia de la perseverancia final.



Condiciones para obtener las gracias prometidas por el Sagrado Corazón de Jesús

1. Recibir sin interrupción la sagrada Comunión durante nueve primeros viernes consecutivos.

2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.

3. Ofrecer cada sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.





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